Beat a los 32 años
Beat a los 32 años
Es más difícil ser poeta beat después de los treinta
un porro te cansa y te quedas dormido
cada día en el sofá como si fuera domingo,
tu jefe por las mañanas examina disimuladamente
las negras ojeras ocupando la mitad de tu cara,
la gente prefiere hacer listas de reproducción
en vez de publicar un libro de poesía
experimentas un momento concreto de tu vida:
mandas al carajo a la sociedad con sus normas
escuela, trabajo, títulos, fama, poder, dinero
todo eso se puede ir al carajo.
Un maullido lo soportas mejor
que la noticia del asesinato cometido en la mañana.
¿Por qué es como si todo conspirara
en entristecerte otro día más?
Eres el pequeño poeta zen en medio de este mundo
que te mira a la cara y pregunta «¿otra vez aquí?
Pensé que ya lo habíamos solucionado».
Crea crea crea, porque la vida es movimiento
es ilusión, es lo que tú haces de ella y no ella de ti
y si por casualidad no tuvieras nada que decir
rómpelo y reconstrúyelo para ser mejor.
Carajo ya ni siquiera los videojuegos te divierten
como lo hacían antes, te los robaron. Hijos de puta.
Camina por la calle hasta encontrarte con el mendigo
que te pregunte ¿sabes hacia dónde vas? y le contestes
«sé de lo que soy capaz, sé en dónde estoy»,
¿en dónde estás? «En el camino».
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