Pasiones III
Y una vez más aquí nos encontramos para hablar de las pasiones, porque bien a bien no sabemos a qué nos referimos con pasiones y aún así todos participamos de ellas. Son pasiones porque nos arrastran, esa es una distinción fundamental que hace Spinoza en la tercera parte de su Ética, pasiones son aquellas que nos arrastran hasta que el individuo se vuelve como una marioneta, en cambio los afectos son las emociones que guardan a su vez una relación con el conocimiento, la alegría y la libertad. Entonces, qué son las pasiones, lo que no controlamos. Hoy fue un día muchísimo mejor, quizás ayer no me sentí tan a gusto como el día de hoy. En parte tiene que ver con el sentimiento de amistad, si la vida tiene un significado es por nuestros amigos que nos acompañan en darle uno concreto, y probablemente a ello es que se refería Epicuro cuando hablaba de que lo verdaderamente esencial es el placer, entendido como el placer de lo que es bueno y no de lo que aparentemente es bueno, y entre ellas contaba con un jardín y un par de amigos para ponerse a filosofar. El pensamiento necesita de otros que estén dispuestos a querer pasar tiempo juntos por el placer de la compañía y de tener una buena y divertida charla. De a ratos me podría sentir temeroso de que lo que siento por la persona que no sé si puedo decir que me decepcionó porque para empezar no puede terminar algo que nunca empezó, y porque intenté y sigo intentando ser cuidadoso en ser realista, y lo que pude sentir fue algo relacionado sí con el gusto pero también con algo más que si no lo dejo crecer no llegará a nada. Lo que sí ocurre es que estoy siendo terriblemente indiferente a la situación y quizás debería asumir la situación con mayor inteligencia emocional. ¿Qué puedo decir? Me las arreglo con lo que tengo y eso es magnífico y no me puedo culpar de algo que todavía no sé, así que tal y como lo estoy tomando es perfecto. Hay cosas que incluso agradezco de todo esto, una de ellas es, otra vez, la amistad. Me llena de algo muy satisfactorio y grato ver a un par de maestros que veo en sala de firmas, que me saluden bien, saludarlos, sonreírnos, bromear poquito, pasar un buen rato. Eso me llena, gracias a la vida por esos bellos instantes. Llegará un día en que el sol brille en su plenitud, ya se asoma en el horizonte diciendo «aquí estoy, todo está bien, toda mi calor perfecto en su redondez absoluta, soy la única esfera inhabitable que les da un hogar a los que están fuera de mí». A dónde están los refugios, la palabra ética también nos recuerda a un refugio donde encontrar la forma de seguir siendo humanos. Para nosotros los adultos la madre no es ya un refugio, fuimos lanzados al mundo para destruirnos en lo que no importa, para tocar fondo no como un retiro de fin de semana sino como un estilo de vida, tenemos que llegar al fondo porque somos pesados y profundos, el lazo, el cordón umbilical que nos unía a la protección del seno materno ya no está, tampoco está el abrigo de los mundos circundantes de los que la Edad Media se vanagloriaba cuando concebía la Tierra como el centro del universo, ya no está mamá, ya no está el abrigo del cielo, tan sólo se oye el silenció del infinito vacío como diría Pascal. Nacidos y después construidos como seres de fuerza, de voluntad de poder, de devenir, aunque también de a ratos como seres de la locura, el arte, la filosofía y la creación, nuestra misión en el mundo es concomitante a la necesidad de seguir siendo. Estamos hartos de vivir vidas que no son las nuestras, en medio de todo este caos me pregunto quién soy, y es curioso porque igual que una novela de Dostoievski o una película de Kurosawa algo muy urgente me está arrastrando, y que de hecho son las pasiones de la castración, del temple prolongado para las personalidades que deben aprender a lidiar con la grandeza de sus propia mentes, pero en medio de esta urgencia hay una más grande, algo que para los demás sería motivo de risa y esa urgencia es la respuesta a la pregunta de ¿quién soy? No creo que la respuesta a la pregunta de quién soy se pueda responder trabajando en un empleo de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, estoy, estamos hartos de eso. Hay personas que estamos hartas, que preferimos morirnos de hambre haciendo lo que amamos a llevar una supuesta vida placentera haciendo lo que odiamos. Son los amigos los que se nos presentan en tantas formas que nos hace recordar la infinitud de la naturaleza, son los amigos nuestra alma misma en cuerpo distinto, gracias a la vida que nos da amigos, y sin duda la amistad nunca llega a ser una pasión ya que nos libra de violencias en el lujo del entendimiento mutuo. La amistad merece mucho respeto y también solapar cosas que sabemos que social o moralmente a veces no están bien pero ahí es donde se nota la verdadera amistad, la amistad también merece que si uno se equivoca haga todo lo posible por ser mejor persona porque realmente tus amigas y tus amigos se lo merecen, se merecen tener alguien con quien platicar y sentirse seguras, así como yo me siento seguro cuando platico con mis amigas, la amistad es tan honesta y es tan realista porque el mundo no está hecho para las soledades. El mundo está repartido a dos, y la amistad es posible precisamente a partir de esas dualidades, esos contrarios que se complementan y que dan sentido a lo que significa ser humano, también se puede ser amigo de un amigo de alguien que nos hirió, y quien sabe si realmente no hirió o nos enseño y ayudó a mostrarnos algo que necesitábamos saber, hay que aprender a ser agradecido con todo lo que se nos presenta, no hay ni buena ni mala suerte, sólo hay suerte. Es por ello que debemos aprender a perdonarnos en los pasos que en la ceguera que la pasión representa damos intentando alcanzar algo firme ¿Es nuestra intención ser peores? Claro que no, las cosas a veces ocurren de un momento para otro y está bien porque nunca sabemos cómo terminará una platica, un escrito o un proyecto, en realidad no sabemos cómo terminara nada y eso está bien, si nuestra intención no es mellar lo que bien que mal en estos momentos es importante porque puse empeño, una parte importante y de las cosas que considero valiosas en mí, y buenas intenciones entonces está bien y no me puedo sentir culpable por ello. Intento ser mejor cada día, en consiste ser personas. En el fondo, todos queremos ser personas, quién sabe si logremos ser buenas personas. Nos conformamos con trabajar en ser personas.
Comentarios
Publicar un comentario